Gustav Klint "...El segundo peldaño es el enamoramiento: al gustar sigue el querer; al caer en amor, el estar en amor; el flechazo, la voluntad de abrirse en una herida jubilosa; a la ceguera, el iniciar a tientas el recíproco camino de la aproximación; a la pasión - con lo que tiene de inacción y de padecimiento - una conciencia activa, una afirmación y, en definitiva, una elección. En el tercer peldaño al querer sigue el amar en estricto sentido: el yo te amo, con esos dos pronombres personales por delante. Ahora se trata de un proyecto común: algo severo a la vez que gozoso; ingresar en la cámara nupcial. No en una cama episódica y aventurera, sino en un lugar donde el connubio lleva aparejado el convivio, donde el sentimiento se complica y se implica en la convivencia. Y donde hacer el amor no se confunde con hacer los gestos del amor, sino que consiste en una ardua labor: ayudar a otra persona - la más próxima - a cumplirse, y que tal ayuda nos ayude a cumplirnos. O sea, ...